Varias añadas del mismo vino, para ver cómo cambia el tiempo.
Una cata vertical alinea el mismo vino en distintos años. Se lee el clima, la vendimia y la guarda. La horizontal, al contrario, compara vinos de la misma añada.
Pide botellas con historia. En Jumilla, una Monastrell de varios años cuenta el altiplano mejor que un discurso.