Probar con método: vista, nariz y boca, guiados o en silencio.
Una cata no es un trago rápido. Se mira el color, se huele, se prueba y se habla —o se calla, si es a ciegas—. Sirve para entender un vino y, en bodega, para entender una casa.
En Delampa se cata toda la gama, del joven al crianza. Reserve fecha y hora en la web.