El maridaje no es una norma de academia. Es una pregunta: ¿el plato pide tanino, acidez o frescura? En Jumilla la respuesta suele ser tierra: cordero, gazpacho jumillano, michirones, embutido, quesos curados.
Tintos
Monastrell joven con embutido y arroces de carne. Crianza con asados y caza. Varietales —Syrah, Cabernet, Petit Verdot— con parrilla y quesos viejos.
Blancos y rosados
Chardonnay con pescado y aves. Verdejo con aperitivo. El rosado, con el calor y una ensalada que merezca la pena. Y si duda, reserve cata: se entiende antes en la mesa de la bodega que en un cuadro.