La crianza es el tiempo que el vino pasa afinándose —casi siempre en barrica, a veces también en botella— antes de salir. No es un premio. Es un criterio: hay vinos que la piden y vinos a los que les sobra.

Meses, no milagros

En Jumilla verá 4 meses, 12 meses, a veces más. Cuatro meses pulen sin tapar la fruta. Doce dan cacao, especias, un tanino más redondo. Más allá, el vino debe tener materia para no secarse.

Cómo leerlo en Delampa

Éxodo y los jóvenes viven de la fruta. Mr Jenares 4 y 12 meses, el Autor, el 50 años o el Centenario cuentan otra historia: la misma uva, más tiempo, otra mesa.