El grano cambia de color: de verde a tinta o a dorado. Empieza la maduración.

El envero es el viraje del racimo. En tinto, el hollejo se pinta; en blanco, se torna amarillo. A partir de ahí se cuenta el tiempo hasta la vendimia.

En Jumilla el sol acelera. El enólogo mira pepita y acidez, no solo el color.